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![]() Pixar, una vanguardia muy animada Por: Redacción Aunque pueda parecer atrevido, la aportación de los estudios Pixar a la historia del cine de animación es comparable con Disney, su socio hasta la sonada ruptura entre las dos productoras que ha estallado cuando los estudios del flexo cumplían 16 años. Con el estreno de su sexto largometraje, Los Increíbles, la compañía de John Lasseter es sinónimo de vanguardia en animación digital, responsable de algunos de los éxitos de taquilla más sonados de los últimos años, acaparadora de óscars y, sobre todo, capaz de hacer que los padres la pasen mejor que sus hijos cuando llevan a éstos al cine. Pixar nace en 1986, de la mano de Steve Jobs, cofundador y consejero delegado de Apple, quien compró el departamento de efectos por ordenador de Lucasfilm y lo convirtió en compañía independiente. Por aquel entonces, la nueva empresa contaba con poco más de cuarenta empleados a las órdenes de Ed Catmull y John Lasseter, dos peces gordos en el mundo de la animación que, sin embargo, mantenían una envidiable capacidad de divertirse con su trabajo.Dieciséis años más tarde, Pixar cuenta con unos seiscientos empleados en las nuevas instalaciones de Emervylle, en California, en la que se trabaja con la tecnología más avanzada en infografía, 3-D y animación. La compañía ha llegado a fundar una universidad propia en la que realiza cursos para animadores tanto noveles como ya experimentados. Con sus profesionales, puede controlar todas las etapas de la producción de sus filmes e incluso trabajar en varios proyectos simultáneamente. Los últimos trece años han sido los de su asociación creativa con Disney, cuyos resultados son ya clásicos modernos: las dos películas de Toy Story, Bugs, Monster Inc. y Finding Nemo. El alma de los estudios Pixar es su actual vicepresidente, John Lasseter, quien trabajó como animador para Disney. Éste se ha convertido en un nombre de referencia en la animación por ordenador, ya que fue uno de los primeros en tratar de aplicar en este campo técnicas propias del cine de acción real como los movimientos de cámara. Interesado desde el principio por la animación digital, fue fichado primero por Lucasfilm hasta que Steve Jobs compró la división de efectos digitales para fundar la nueva compañía independiente. El trabajo de Lasseter para Pixar ha supuesto una revolución constante en el campo de la animación digital. Suya fue la primera película de animación digital que optó al Oscar así como el primer largometraje que ganó la recién creada categoría de mejor largo de animación: Toy Story. Su secreto ha sido combinar innovación tecnológica, técnicas de rodaje ajenas al cine animado y magníficos guiones con un humor irresistible con una pizca de controlada irreverencia a años luz del sentimentalismo de los clásicos de Disney. De corto en cortoEn la carrera de John Lasseter, además de sus populares largometrajes, hay media docena de cortos casi tan trascendentales para entender la evolución de la animación por ordenador. Algunos se remontan 20 años atrás en el tiempo, cuando trabajaba para George Lucas. Su primer trabajo en 3-D data de 1984, Las aventuras de André y Wally B. Dos años más tarde, con Luxo Jr., logró la primera candidatura al mejor corto de animación en los Oscar y creó el flexo bebé que se convirtió en símbolo de Pixar. Su primer personaje orgánico (con forma humana) fue el payaso Lumpy de El sueño de Red, corto en el que ensaya con secuencias nocturnas y lluvia. El Oscar llegó con su siguiente corto, Tin toy, una historia de juguetes animados que anticipa Toy Story. Para Pixar, la innovación principal supuso crear digitalmente los rasgos del bebé y hacer que doblara las articulaciones con naturalidad. Recordemos que estamos en 1988. La partida de Geri (??) es un corto vinculado a Toy Story 2, pues está protagonizado por el mismo viejecillo que repara a Woody en la película, y que aquí juega una partida de ajedrez contra sí mismo y se hace trampas. El reto fue mejorar las técnicas en la recreación de piel humana y ropa. Un nuevo Oscar, que repitió con Pajaritos (??), divertidísimo corto estrenado con Monsters Inc., para cuyo DVD aún rodarían otro cortometraje con uno de los protagonistas del largo: El coche nuevo de Mike (??). Knick knack fue un corto muy diferente, con formas geométricas e imitando el estilo clásico de los cartoons de Chuck Jones. Era la historia de un muñeco de nieve encerrado en una bola de cristal nevada que sueña con salir al mundo cálido que ve en el exterior. Si ves este corto recuperado por Disney acompañando el estreno en cines de Finding Nemo, o en el segundo disco del DVD, podrías apreciar que la figura femenina adosada a un cenicero y la sirenita de la pecera por las que suspira el muñeco eran chicas totalmente carentes de sex appeal. Esto fue una prueba del puritanismo de Disney, que retocó las voluptuosas figuras del corto original eliminando sus enormes pechos. Hasta el infinito y más alláEl primer largometraje de Lasseter fue también el primer filme de animación realizado completamente por ordenador. Nueve años de retos creativos y técnicos costó representar la historia de la rivalidad primero, y la amistad después, entre dos juguetes, el vaquero Woody y el héroe del espacio Buzz Lightyear. Sin embargo, el proyecto pudo ver por fin la luz con el apoyo de Disney, compañía con la que, cuatro años antes, en 1991, se firmó un pacto que ha durado trece años y que, pese a la ruptura, aún debe producir dos películas más. Toy Story recaudó más de 350 millones de dólares en todo el mundo y se convirtió en mucho más que una película infantil gracias a su impresionante despliegue técnico al que hay que sumar un magistral guión el primero de animación candidato al Oscar-, personajes perfectamente definidos, diálogos ingeniosos, chistes inteligentes y alguna que otra referencia a clásicos del cine. La secuela (Toy Story 2) llegó cuatro años después que la primera entrega y la superó en recaudación. John Lasseter contó en esta ocasión con la ayuda de Ash Brannon y Lee Unkrich como codirectores. Ahora le buscan a Woody una posible novia, la vaquera Jessie, y la historia gana en personajes y acción. Toy Story 2 estuvo plagada de referencias a otras películas, desde clásicos a superproducciones taquilleras, y también de guiños a Pixar y a sus proyectos anteriores. A finales del Siglo XX, estos estudios (Pixar), con la fuerza de su alianza con Disney, eran ya la principal referencia para el cine de animación, aunque entre ambas aventuras del vaquero Woody, Pixar se encontró con la aparición de una durísima competidora, la división de animación de Dreamworks SKG de Steven Spielberg. Esta productora lanzó en 1997 una brillantísima e irreverente cinta en la que un hormiguero era el escenario: Antz. Su lanzamiento coincidió con un proyecto de Pixar tremendamente parecido: A Bugs Life. Una colonia de hormigas vive amargada por una banda de saltamontes que les obliga a recolectar cada verano provisiones para abastecerles. Flik, una de las hormigas, sale en busca de ayuda para combatir a los saltamontes, y en su expedición conoce a un grupo de bichos circenses a los que lleva a la colonia creyendo que son héroes, pero la falta de valor se suplirá con inteligencia. John Lasseter se unió a Andrew Stanton para dirigir este filme. Su creación fue más compleja que la de Toy Story, entre otras cosas porque contaba con más personajes principales y en las escenas solían aparecer muchos de ellos a la vez. A ello, hemos de añadir, la complejidad de los decorados - casi todos en exteriores - lo que añadía la dificultad de tener que recrear la iluminación natural. Una curiosidad que incluyó Pixar al final de la película, y que se enriqueció para las versiones de vídeo y DVD fue la de incluir unas desternillantes tomas falsas, algo que tiene miga tratándose de películas de animación. A Bugs Life superó a Antz en recaudación y en calidad técnica, aunque no en la calidad del guión. Llegaría después el exitazo de Toy Story 2, y ya en 2001 la obra cumbre de Pixar, Monsters Inc., primera película de Pixar en sus actuales estudios y que batió todos los récords con su estreno y dejó atrás a la mismísima Shrek.Los monstruos tenían su propia ciudad, Monstruópolis. Allí conviven criaturas de toda clase, formas y colores cuyas misiones son asustar a los niños a través de las puertas de sus armarios, que comunican distintas dimensiones. Es una simple cuestión profesional: la ciudad se alimenta de la energía que generan los gritos humanos. Monsters Inc. es la fábrica de procesamiento de gritos. En la empresa trabaja Sulley , que es el asustador número uno de Monsters Inc. Una noche, mientras comprueba que todo quede en orden después de la jornada laboral, Sulley descubre que una de las puertas de armario no ha sido devuelta a su lugar. Así que, la abre para averiguar cuál es el problema, y entonces una niña se cuela en su mundo sin que él pueda evitarlo. En 2003, se estrenó otra nueva joya, tal vez la película con guión más depurado de las producidas por John Lasseter, que en este caso deja la dirección en manos de Andrew Stanton y Lee Unkrich. Fue un gran reto técnico: en una película que se desarrolla en gran parte bajo el mar, el realismo del agua y sus reflejos son fundamentales. Nuevamente, la prueba fue superada. Finding Nemo narra el divertidísimo e increíble periplo de dos peces : el superprotector Marlin y su curioso hijo Nemo, que se ven obligados a separarse en la Gran Barrera de Coral. Con la ayuda de un simpático, pero despistado pez llamado Dory, Marlin se embarcará en un peligroso viaje y acabará convirtiéndose en el héroe de una verdadera epopeya cuyo fin es rescatar a su hijo, Nemo, quien junto a sus surrealistas compañeros de pecera y un desgarbado pelícano, ya ha urdido un descabellado plan para volver a casa sano y salvo. Finding Nemo logró el Oscar a la mejor película de animación. Sin embargo, este éxito ha venido empañado por una ruptura. Disney, sometida a una crisis financiera y de poder, vio rotas las negociaciones para prorrogar su colaboración con Pixar. El presidente de la independiente, Steve Jobs, aseguró que se buscarán otras opciones. Esta alianza fue en los últimos años la mayor fuente de ingresos y prestigio para la rama de animación de los estudios Disney. Las cinco películas que Pixar y Disney han sacado al mercado de manera conjunta desde 1995 han supuesto una taquilla mundial de 2.500 millones de dólares. No obstante, el acuerdo - todavía en vigor - mantendrá a ambos estudios unidos hasta 2006 e incluye el estreno de otros tres filmes de animación digital ahora en producción. Para 2005, está previsto el estreno de Cars, que transcurre en el mundo de las carreras de coches. En 2006, terminará la colaboración con Ratatouile, la historia de una rata que vive en un restaurante de París con un peculiar chef. Por otro lado, Disney también retiene los derechos de una posible nueva secuela de Toy Story, uno de los puntos en litigio que ha enfrentado en los últimos años a los dos estudios.
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