“Der Untergang” (El Hundimiento)
Por: Redacción

Director: Olivier Hirschbiegel.
Intérpretes: Bruno Ganz, Alexandra María Lara, Corina Harfouch.
Año: 2004.
Nacionalidad: Alemania.
Duración: 155 min.

SINOPSIS
Berlín, abril de 1945. Una nación está a punto de sufrir su hundimiento. Una encarnizada batalla se libera en las calles de la capital. Hitler (Bruno Ganz) y su círculo de confianza se han atrincherado en el búnker del Führer. Entre ellos se encuentra Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), secretaria personal de Hitler. En el exterior, la situación se recrudece. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, el Führer se niega a abandonar la ciudad. Mientras el sangriento peso de la guerra cae sobre sus últimos defensores, Hitler prepara su despedida final. Horas antes de suicidarse juntos, él y Eva Braun (Juliane Köhler) contraen matrimonio. Sus cadáveres deben ser incinerados para que no caigan en manos del enemigo. Muchos otros optan por el suicidio. Cuando la situación se hace insostenible, Magda Goebbels (Corinna Harfouch) envenena a sus seis hijos y seguidamente su esposo y ella se quitan la vida. Poco después, Traudl Junge y otros supervivientes consiguen escapar en el último momento.

CRITICA
Pocas veces se sale de una sala de cine con la impresión de haber asistido a algo impresionantemente exacto como de “Der Untergang” 'El Hundimiento'.

El segundo largometraje del alemán Olivier Hirschbiegel, que se dio a conocer con la inquietante cinta, THE EXPERIMENT, logra algo tan complicado como atenerse escrupulosamente a la verdad histórica y superponer algo así como la letra pequeña; el minuto a minuto o la intimidad de los últimos días de Adolf Hitler, encastillado en el búnker de Berlín cuando el ejército soviético ya asomaba por las esquinas.

Todo lo que se muestra en la pantalla se sabe que es cierto, pero la dificultad de esta película estriba en compaginar el espíritu de acta notarial que anima sus imágenes con la reconstrucción realista de la cotidianeidad de sus personajes. Consecuente con ese planteamiento, el magnífico guión de Bernd Eichinger, también productor, se inspira por partida doble en un minucioso texto de investigación histórica, de Joachim Fest, y en el relato personal de un testigo directo, la secretaria del propio Hitler, Traudl Junge, que como personaje ejerce de hilo conductor.

Una mención especial merece un reparto sobresaliente encabezado por el veterano Bruno Gantz, que, parecidos físicos aparte, aterroriza realmente en su recreación de un Hitler alejado totalmente de la caricatura y del estereotipo y volcado por el contrario en hacer comprensibles sus reacciones más íntimas, que lejos de exculparle le condenan doblemente.

Igualmente precisas son las interpretaciones de los demás actores, dando siniestra pero incontestable verosimilitud a sus personajes tal pandilla. La película de Hirschbiegel, que ha removido los divanes psicoanalíticos de media Alemania, incluído el de Win Wenders, no emite, a excepción de un testimonio final, ningún juicio sobre el nazismo ni sobre la locura extrema de los que hicieron del crimen masivo una auténtica industria; el tono de sus imágenes lo hace innecesario.

Lo Bueno +: La fuerza de la minuciosa reconstrucción histórica y la lucidez de ofrecer una imagen de Hitler que se sustenta sobre su despiadada humanidad.

Lo Malo -: La profunda conmoción, seguramente saludable para los que todavía desconozcan el alcance de lo que cuenta, con la que se sale de la proyección.


THE MAKING OF
Cuando el escritor y productor Bernd Eichinger leyó el libro Der Untergang (El hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich), del historiador Joachim Fest, supo que había dado con el elemento dramático necesario para la película que llevaba décadas soñando con hacer y que nunca había podido debido a su alcance. Eichinger se dio cuenta de que la horrible epopeya de Hitler y de su pueblo durante los últimos doce años en el poder se reflejaba en aquellos últimos doce días en el búnker. «Los últimos días nos muestran claramente cómo el fanatismo de masas funcionó en los primeros años del régimen y cómo siguió reinando hasta su triste final», explica Eichinger.

Para la filmación se construyó una réplica completa exacta del búnker en un estudio de sonido de Bavaria Studios, cerca de Munich. Aquel mismo estudio había acogido el rodaje de otra película pionera sobre la Segunda Guerra Mundial, Das Boot (El submarino) de Wolfgang Petersen. Al igual que el submarino de este precedente, el búnker de Der Untergang (El Hundimiento) era un escenario de cuatro paredes. Los actores y el equipo de rodaje pasaron semanas en el interior de este claustrofóbico búnker, decorado con asombrosa fidelidad. Según Bernd Lepel, el director artístico, «no había margen para la fantasía, para la interpretación libre. Nuestra apuesta fue por la autenticidad y logramos el efecto deseado. El escenario del búnker era realmente claustrofóbico. Se construyó de forma que la cámara no tenía por dónde moverse, siempre estaba en medio. Normalmente se llevaba en mano. Sólo empleábamos luz natural, ya que teníamos un techo fijo, sin grandes instalaciones eléctricas por arriba. Queríamos que el público percibiese la pestilente claustrofobia del búnker».

En las tomas exteriores se aplicaron los mismos principios para la iluminación real. En palabras del director Hirschbiegel, «La noche tenía que ser noche de verdad, y ahí estaba el mayor problema. En el Berlín de 1945 no quedaba ningún farol que funcionara. No había otra cosa que la luz del fuego, los fogonazos de los cañones y la luz de la luna. Como fuente de luz empleamos un globo que nos servía de luz natural. Por suerte, un nuevo material de Kodak de alta velocidad es extremadamente sensible y se logró el efecto».


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